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Bodegas con vino y arte

“Beber entre líneas” es el proyecto que ha dado vida propia a la Bodega Solar de Samaniego de Laguardia en Álava. El muralista autraliano Guido Van Helten ha logrado mezclar vino y arte en siete murales de la bodega. Su intención es fusionar las cuturas del vino y la literatura y recuperar para el patrimonio vinícola los antiguos depósitos del Espacio Medio Millón. Las personas retratadas no están elegidas al azar, son personalidades vinculadas al mundo del vino y han sido escogidas por el propio artista.

Un total de siete murales hacen de la bodega una obra de arte, cada uno de ellos mide más de diez metros. Se trata del primer trabajo del autraliano en nuestro país. El muralista explica que lleva muchos años dedicándose a “capturar a la gente mediante el retrato y los elementos humanos, y combinarlos con elementos industriales”. Por este motivo, estudió a fondo la Bodega Solar de Samaniego, ya que sería el lienzo para difundir su arte, después recorrió la región y encontró a los protagonistas que iba a retratar. El motivo por el que eligió este lugar era  “traer un poco de vida a un lugar que no había utilizado durante años y convertirlo en algo bello donde adentrarse y observar”.

El artista aprovecha las texturas y marcas de hormigón, que se mezclan con el retrato para que no sea algo fijado sobre el depósito, sino que parece encontrarse en el interior.

Se realizó un vídeo que permite contemplar el proceso creativo y conocer mejor el trabajo de Van Helten, así como su visión artística, los pasos que sigue para realizar sus obras y las sensaciones que ha querido transmitir con su intervención.

La bodega más antigua de España está en Alicante

Italia es la primera región vinícola más importante a nivel mundial quedando España en la segunda posición de esta lista. En nuestro país se producen cuarenta millones de hectolitros de vino al año. Desde la Antigüedad se elabora y consume vino en la Península Ibérica. En concreto, L´Alt de Benimaquia, situado en la localidad alicantina de Dénia, presume de tener la bodega más antigua que hubo en nuestro territorio.

Este yacimiento producía vino en el siglo VI antes de Cristo debido a la influencia que ejercieron los fenicios. En Dénia se han hallado ánforas de origen fenicio que probarían que la transformación de la uva en vino estuvo influenciada por este pueblo procedente del actual Líbano.

En la Antigüedad, la mayorúa de productos refinados procedían de Oriente. Lógicamente, las técnicas que iban a permitir transformar los dones perecederos de la tierra en productos perdurables y aptos para la exportación.

En tres lagares se pisaba la uva y caía el mosto en una balsa de fermentación. Una escotadura permitía recoger el vino para envasarlo en ánforas. Una posible área de prensado servía para extraer el orujo. De esta zona, situada al suroeste del Montgó, se recuperaron los restos más interesantes del yacimiento: unas siete mil pepitas de uva de la época claramente cultivadas.

La amplitud territorial de Dénia le llevó a buscarse la vida con nuevos recursos alimentarios para subsistir, y su ubicación estratégica en el Mediterráneo Occidental, lugar de elevado tránsito comercial, convirtieron al municipio en uno de los mayores productores y exportadores de vino de toda la Antigüedad.

En la época romana, la antigua Dianium exportó e importó productos culinarios a todos los rincones del Mediterráneo. Entre ellos, el exquisito vino que elaboraba en grandes cantidades, que no sólo era un producto de consumo, sino que formaba parte de un culto.

Mantén tu botella de vino en buen estado

  • Posición. Las botellas deben guardarse acostadas, en posición horizontal, de esta forma el vino siempre estará en contacto con el corcho y el tapón no se secará. Otra forma de colocarlas es ligeramente inclinadas hacia arriba, para que el sedimento del vino se acumule en el fondo de la botella, pero se corre el riesgo de que el corcho no se mantenga húmedo y se filtre el aire. También se pueden colocar inclinadas hacia abajo para que el corcho se mantenga húmedo, pero el sedimento se almacenará cerca del corcho y estropeará el vino. Por lo que si se decide colocar las botellas inclinadas hacia arriba o hacia abajo habrá que moverlas. Si el tapón del vino es de silicona o de plástico se pueden conservar las botellas en posición vertical. Igualmente, para los vinos blancos y el champagne hay una tendencia actual que indica que estarán mejor de pie.
  • Temperatura. Debe ser constante, entre 13 y 16 grados aproximadamente, es decir, en un lugar fresco, pero sobre todo que no sufra cambios bruscos de temperatura. Por este motivo, la cocina no es un buen lugar de la casa donde guardarlo porque suele tener una gran variabilidad de temperaturas además de olores. Podemos utilizar un termómetro-higrómetro para asegurarnos de que la temperatura y humedad es la óptima.
  • Humedad. Lo ideal es que esté entre el 60 y el 70% para mantener la estabilidad del corcho.
  • Luz. La luz es enemiga del vino porque lo oxida, así que lo ideal es conservar las botellas en un lugar oscuro, lejos de la luz solar y de las ventanas.
  • Olor. El vino se debe conservar en una zona sin olores, lejos de productos químicos o de limpieza.
  • Estantes. Las repisas o estantes de madera constituyen una de las mejores soluciones para almacenar las botellas. Se instalan de forma sencilla y permiten almacenarlas en posición horizontal dejando visibles las etiquetas.