“Beber entre líneas” es el proyecto que ha dado vida propia a la Bodega Solar de Samaniego de Laguardia en Álava. El muralista autraliano Guido Van Helten ha logrado mezclar vino y arte en siete murales de la bodega. Su intención es fusionar las cuturas del vino y la literatura y recuperar para el patrimonio vinícola los antiguos depósitos del Espacio Medio Millón. Las personas retratadas no están elegidas al azar, son personalidades vinculadas al mundo del vino y han sido escogidas por el propio artista.

Un total de siete murales hacen de la bodega una obra de arte, cada uno de ellos mide más de diez metros. Se trata del primer trabajo del autraliano en nuestro país. El muralista explica que lleva muchos años dedicándose a “capturar a la gente mediante el retrato y los elementos humanos, y combinarlos con elementos industriales”. Por este motivo, estudió a fondo la Bodega Solar de Samaniego, ya que sería el lienzo para difundir su arte, después recorrió la región y encontró a los protagonistas que iba a retratar. El motivo por el que eligió este lugar era  “traer un poco de vida a un lugar que no había utilizado durante años y convertirlo en algo bello donde adentrarse y observar”.

El artista aprovecha las texturas y marcas de hormigón, que se mezclan con el retrato para que no sea algo fijado sobre el depósito, sino que parece encontrarse en el interior.

Se realizó un vídeo que permite contemplar el proceso creativo y conocer mejor el trabajo de Van Helten, así como su visión artística, los pasos que sigue para realizar sus obras y las sensaciones que ha querido transmitir con su intervención.